6) Un relajante y agradable crucero por el Nilo

La práctica totalidad de los viajes turísticos a Egipto incluyen un crucero por el Nilo, que suele desarrollarse entre Luxor y Asuán en cualquiera de los dos sentidos. En nuestro caso, inicialmente estaban previstas cuatro noches, aunque finalmente lo dejamos en tres para dormir el último día en Abu Simbel. Un cambio que encareció algo el viaje, pero nos evitó un madrugón tremendo y también pudimos ver al anochecer el espectáculo de luz y sonido sobre el templo. También nos libramos de la paliza de ir y volver en el día a Abu Simbel desde Asuán, como hacen la mayoría de los turistas. 

Imagen de uno de los barcos que navega con turistas por el Nilo

Los barcos son todos muy parecidos, pequeños cruceros para 100 o 150 pasajeros, 200 algunos, que ocupan habitaciones dobles en tres plantas, con el comedor en la inferior y una terraza en la cubierta superior para disfrutar de las vistas y del paseo por el río.

Las habitaciones, y el baño, muy cómodas

No podemos poner ninguna pega al barco en sí, al trato que recibimos del personal (excepcionalmente amable), ni a la calidad de la comida, casi siempre bufé y que nos gustó mucho. Habitaciones limpias, suministro de agua mineral a diario y baño en buenas condiciones. Como ya señalamos, se trataba del Rennaissance.

Un barco similar al nuestro en pleno proceso de navegación

Lo que sí fue una sorpresa para nosotros es la cantidad de embarcaciones que hacen la ruta, cientos. En Luxor nos asombramos al ver que estaban atracados en bloques de cinco, abarloados unos a otros. Todos son similares, con un vestibulo en la zona en entrada. 


Alguna vez detectamos competencia en el medio de transporte, pero nosotros estábamos encantados en utilizar el más antiguo y tradicional, que prisa teníamos la justa.

Un turista, muy parecido a uno de los viajeros, en el vestíbulo del Rennaissance

Por tanto, una vez en puerto era preciso pasar de barco en barco para llegar al muelle a través de los vestíbulos, y viceversa a la hora del regreso. Un proceso que se repetía cada vez y no planteó problema alguno.  

Desde la terraza superior contemplando el Nilo y sus márgenes

Los barcos coordinan sus salidas desde Asuán y Luxor para que los viajeros de una u otra ruta no coincidan en las visitas a los recintos históricos.

Dahabiyas atracadas en Edfu con su pequeño barco auxiliar para el remolque

Además de la versión estándar del viaje en una motonave como la nuestra, existe una opción top en barcos más pequeños llamados dahabiyas, a vela, con diez o quince pasajeros, obviamente más caros. Estas embarcaciones viajan con una pequeña barca anexa a motor, que suele remolcarlas pues la vela es siempre una opción incierta. Es un viaje más lento, con poca gente, buscando completa tranquilidad.

Atracado en puerto y los viajeros descansando o visitando algún templo

En nuestro caso quedamos satisfechos. Realmente no pasas mucho rato en el barco y cuando estás disfrutas de un nivel de comodidades más que suficiente, con bar y una pequeña piscina en la terraza superior, donde se pasa la mayor parte del tiempo, tienda de recuerdos, sala de masaje. Comida abundante en los refrigerios, agua (un bien muy preciado) a precio razonable (1,3 euros botella de litro y medio), y el alcohol obviamente caro.

Barcos en plena singladura por un Nilo  siempre plácido en un atardecer con luna llena

Los barcos planifican en conjunto la salida de forma escalonada y tienen perfectamente tasados los tiempos para que los viajeros puedan llevar a cabo sus actividades sin agobio, fundamentalmente visitas a los templos de Edfu y Kom Ombo. Además, hay que sortear la esclusa de Esna, algo complejo y lento dado el número de embarcaciones, pero se pasa de noche y normalmente no te enteras. 

Al estar atracados unos con otros, esta planificación es inevitable. Hay quien prefiere la carretera al barco, porque realmente la distancia no es muy grande, 240 kms entre Luxor y Asuán, y la navegación supone una pérdida de tiempo que puede invertirse en visitar otras cosas. Pero para viajeros sin prisas, nuestro caso, resultaron unos días bastante relajados.

Embarcaciones más pequeñas también turísticas por el Nilo

En el barco uno de los entretenimientos es ver el paisaje y observar las embarcaciones con las que te cruzas. Las hay de diversos tipos y casi siempre turísticas o pensando en el turista-comprador.

Venta directa en el agua, ofreciendo telas y recuerdos a los turistas

En un par de ocasiones se acercaron al barco pequeñas lanchas convertidas en tiendas ambulantes. Los vendedores ofrecen su mercancía y tratan de encontrar compradores. A la menor señal te la lanzan para después gestionar el cobro. Nos recordó a los ambulantes que antaño hacían algo parecido en las estaciones de ferrocarril en España cuando se detenían los trenes.


Nos hartamos de ver distintos tipos de colonización de las márgenes del Nilo. En unos casos, barrios de zonas habitadas.


Otras veces, completamente libres de viviendas, áreas mucho más naturales. No apreciamos contaminación, ni en el agua ni en el aire, pero en ocasiones creíamos detectar sospechosas nubes a unos cientos de metros. Concluimos que se debía al gasoil de tanto barco circulando por allí.

Curiosa imagen de una motonave que se incendió

Vimos también el que parece ser el crucero que se incendió en el mes de octubre de 2025, el World Legacy, del que tuvieron que evacuar a primera hora de la mañana a 220 pasajeros. Al parecer la causa fue un cortocircuito en la cocina del barco.


Y  barrios de los más distintos pelajes, y aquí ofrecemos algunas muestras.



Y llegado el momento del anochecer, disfrutamos de algunos momentos realmente bellos. El barco siempre se movía con tranquilidad, sin sobresaltos, al estar regulado por la presa de Asuán y la esclusa de Esna. No padecimos mareos ni vimos a nadie en esa situación. Tampoco detectamos mosquitos, pese a que se dice que los hay.


Pasamos ratos agradables, entretenidos, la tarde pasaba volando.


Y no había problema alguno de espacio.


En la cubierta superior disponíamos de sitio de sobra bajo el toldo, imprescindible para evitar el sol que en el sur de Egipto es fuerte también en invierno. Sin embargo, no utilizamos la piscina, simplemente no nos apeteció.


No era habitual, pero a veces en los márgenes pantanosos, se veían animales.



O construcciones que no sabíamos identificar.


No quedaba claro si era algo parecido a un merendero/centro social o más bien una infravivienda en un país donde el frío no es un problema importante.


Y al amanecer del día de la llegada a Asuán, a unos 240 kilómetros por el Nilo desde Luxor, esta era nuestra  impresionante  vista en el enorme pantano conocido como lago Nasser. La montaña iluminada que se ve al fondo es la llamada Cúpula del Viento en la que están las tumbas de los nobles, denominación genérica para indicar el lugar donde se enterraba a personas destacadas, como empleados públicos, sacerdotes, capataces...etc.

 Por dar alguna pista sobre el tamaño del lago Nasser, supera los 5.000 kilómetros cuadrados, algo más que la provincia de Pontevedra en su conjunto. Para establecer una comparación, la lámina de agua más extensa en un pantano español es la de La Serena, en Badajoz, que ronda... los 140 kilómetros cuadrados. O sea, que el de Asuán da para 37 como el de La Serena, casi nada.

Aspecto al Nilo al atracar en Asuán

Y este árbol en medio del agua en Asuán nos pareció de lo más sugerente. ¿Qué hacía allí, en medio de una enorme superficie de agua? 

Y al regreso de la excursión de cada día, la sorpresa del cambio de toallas y de las escultura textil que habían ideado los camareros encargados del aseo de las habitaciones, todos hombres.

Realmente se lo curraban. Y no se vaya a pensar que era por la propina que les iba a llegar, eso es una leyenda urbana... ¡completamente cierta!

Por todo lo que aquí hemos relatado, nos fuimos muy contentos y satisfechos de estos días recorriendo Egipto por el Nilo.

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