Nuestra estancia se acercaba a su término y, antes del desplazamiento al desierto, visitamos con nuestra guía y conductor recintos históricos menos famosos que la mayoría de los ya vistos. Los viajes a Egipto son generalmente más cortos y Memphis muchas veces queda fuera. De hecho, por allí no vimos multitudes.
La estatua yacente de Ramsés II se expone tumbada, ocupando la mayoría de una edificación construida expresamente para albergarla. Así, acostado, se puede ver con más detalle el cuerpo del relevante y longevo faraón.
Se cree que esta escultura se encontraba junto a los pilonos de acceso al templo de Ptah, el díos al que estaba consagrado Memphis.
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| Con los viajeros a su lado, queda patente el tamaño gigante de la escultura |
Una divinidad versátil pues ya vimos en Abu Simbel que estaba relacionada con el inframundo, pero en esta antigua capital se le rendía tributo como dios de la creación, de las obras y del arte y patrono de la arquitectura. Se piensa también que la traducción de Ptah al griego, Ai-gy-ptos, es el origen del nombre del país, Egipto.
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| Desde el nivel superior es posible observar cómodamente este coloso |
Si bien desde hace siglos Memphis no existe y es solo un erial de restos arqueológicos, fue capital del Antiguo Egipto durante seis dinastías, alrededor de un milenio desde su fundación sobre el 3050 a.C. Su esplendor disminuyó con la pujanza de Tebas (Luxor hoy), capital del Imperio Medio, pero volvió a resurgir para perderlo de manera ya definitiva ante el auge de Alejandría. No obstante, siguió siendo la segunda ciudad del pais hasta mediados del siglo VII de nuestra era.
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| Museo al aire libre de Memphis, en Mit Rahina |
En este museo al aire libre de Mit Rahina, nombre de la aldea junto a la que se encuentra, se exhiben numerosos restos encontrados en la zona, que conviven con una serie de puestos de recuerdos y suvenires, aparentemente en armonía. Nos sorprendió que sus vendedores no presionaban en absoluto a los turistas. Posiblemente no puedan hacerlo.
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| Pies de la estatua yacente de RAmsés II |
Walla nos fue dando explicaciones de algunos de los restos que allí se mostraban, esfinges menores, fragmentos de estatuas, estelas...en un entorno tranquilo, con jardines. Entre estos fragmentos, los pies de Ramsés II, que al estar separados decidieron exponer en el exterior.
Aparte de la estatua yacente de Ramsés II, la pieza más destacada es la Esfinge de Alabastro.
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| Esfinge de alabastro, que custodiaba el templo de Ptah |
Data de los años 1700-1400 a.C., sin que sea posible fecharla con mayor precisión, y se piensa que estaba situada junto a un coloso de Ramsés II (1279-1213) en el flanco sur del templo de Ptah. Carece de inscripciones, por lo que se ignora el faraón representado. Se especula con Hatshepsut, Amenhotep II ó III, pero sin certeza.
Acabado el recorrido en este museo, en el que había gente pero no mucha, seguimos ruta hacia Saqqara. Para salir tuvimos que salir del coche, pasar un control policial a pie mientras el vehículo era inspeccionado por otros agentes. Sin más.
NECRÓPOLIS DE SAQQARA
Saqqara es un lugar muy extenso, 7,5 por 1,5 kilómetros, y alberga una relevante necrópolis en la que hay numerosas pirámides y restos históricos, y también el Museo Imhotep, que fue lo primero que visitamos después del de Memphis al aire libre.
Además de sabio y arquitecto, Imhotep fue también sumo sacerdote y en sus últimos tiempos elevado a la categoría de dios. El museo, una construcción sencilla y sobria, pero muy bien organizada e iluminada en su interior, pretende contextualizar los hallazgos obtenidos en el sitio arqueológico de Saqqara, hallazgos que, por otro lado, se van incrementando progresivamente, toda vez que hay en marcha numerosas excavaciones. Se encuentra a solo 700 metros en línea recta de la pirámide de Zoser.
A continuación, varias fotografías de los fondos que allí se muestran:
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| Isis amamantando a su hijo Horus |
Una de las esculturas que exhibe el museo, una preciosa de la diosa Isis amamantando a su hijo Horus. Aparece con los cuernos de vaca que encierran el disco solar, lo que la relaciona con la diosa Hathor en su rol de madre nutricia, como es el caso de esta escultura.
Sarcófago en madera bellamente decorado.
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| Maqueta funeraria de un barco para el transporte del difunto |
Los fallecidos necesitaban ayuda para llegar al más alla, y este tipo de barcas tenían esa finalidad. Las vimos en otros museos, por ejemplo los dos de El Cairo que visitamos.
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| Panel de proporciones en el antiguo Egipto |
A la hora de hacer dibujos y relieves artísticos, los artesanos tenían un modelo. Siguiendo esta cuadrícula, el cuerpo se dividía en dos mitades, y siete secciones principales definían puntos claves. No obstante, a lo largo de los siglos se introdujeron modificaciones.
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| Momia del faraón Merenra I, de la VI dinastía |
Merenra I gobernó Egipto entre seis y once años a principios del siglo XXIII a.C., es una de las más antiguas que se conocen. Durante su etapa se produjeron cambios en el sistema de gobierno e impulsó el comercio con el pueblo nubio. Se encontró en una pirámide de Saqqara en 1881 pero los análisis que se realizaron en El Cairo, después de un complicado traslado en aquel momento, no pudieron confirmar al cien por cien que se trate del citado faraón.
EL MISTERIO DE LOS SARCOFÁGOS DEL SERAPEUM
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| Por el desierto de Saqqara, sin otro horizonte que arena |
El Serapeum fue una sorpresa, por lo que vimos pero también por lo que no se sabe, algo parecido a lo que ocurre con las pirámides. Hay que aparcar un poco lejos y recorrer a pie un tramo de desierto. El frances Mariette fue el protagonista de su descubrimiento. Junto con Belzoni, Lepsius y Petrie, y alguno más, son los nombres que se repiten como los héroes de las principales proezas y hallazgos en el siglo XIX relacionados con el antiguo Egipto.
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| Escalinata de acceso al Serapium |
Una larga escalinata con varios descansos permite acceder a esta catacumba destinada a animales sagrados.
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| Pasillo del Serapium |
Una vez dentro, un pasillo en ambas direcciones permite ir viendo una larga serie de huecos o capillas donde están depositados 26 enormes sarcófagos de piedra.
Son estructuras de granito, macizas, enormes, situadas a un nivel inferior al del pasillo, destinadas a acoger ejemplares de Apis, el dios toro sagrado más importante de Egipto, considerado una encarnación de Ptah.
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| De cerca aún parecen más enormes |
Ponerse al lado de uno de estos sarcófagos impresiona por su volumen. Resulta inexplicable como pudieron moverlos por el subsuelo e incluso en el exterior. Se estima que alguno puede tener hasta cien toneladas de peso (setenta la caja y treinta la tapa). Mariette se encontró la mayoría de los sarcófagos abiertos, por lo que no dudó en abrir el resto... utilizando dinamita. No contenían nada.
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| Uno de los sarcófagos está en un pasillo junto a la entrada |
Según nos explicó Walla, ante la imposibilidad de explicar el transporte al subsuelo de estos ataúdes gigantes, se decidió sacar uno a la superficie por orden del rey Faruk en 1940. Después de un gran esfuerzo, se llegó con él cerca del acceso, pero no fue posible ir más allá, no había forma de sacarlo. Y allí sigue, casi bloqueando el paso de los visitantes. Sin embargo, hemos leído otra versión, según la cual está allí desde el principio. No sabemos cual es la real, pero Walla dio datos y parecía segura de lo que decía.
En cualquier caso, salimos impactados de este recinto bajo tierra, impresionados por el tremendo esfuerzo de muchas sociedades en asuntos relacionados con el más allá, mientras en el más acá soportaban dificultades y privaciones.
TUMBAS Y PIRÁMIDESEl resto de la jornada lo dedicamos a visitar los lugares más interesantes de Saqqara que quedaban pendientes, entre ello el complejo funerario del rey Teti. Este monarca fue el primer faraón de la VI dinastía (2321-2290) y su recinto y tumba se encuentran cerca de la pirámida de Zoser.

Fue descubierta en 1839 y excavada posteriormente por Mariette, pero los trabajos continuan hoy día en toda la zona.
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| Walla dándonos explicaciones sobre Teti y su complejo funerario |
La pirámide en la que fue enterrado, de 52 metros de altura, está hoy muy erosionada, tanto que casi no se reconoce como pirámide. El nucleo es de piedra en su día recubierta de caliza y el complejo incluía pirámides más pequeñas de dos de sus esposas.
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| Vista general de Saqqara, llena de restos arqueológicos |
Aunque menos conocida que Giza, Saqqara es una planicie llena de tumbas, pirámides y mastabas de altos dignatarios.
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| Relieve de Kagemni en su tumba |
Hay otras tumbas de altos dignatarios, caso de Kagemni, quien sirvió a dos faraones y fue sumo sacerdote. Sus tumba fue descubierta por Lepsius en 1843, pero no se excavó hasta cincuenta años después. Los relieves que allí se encontraron eran de gran calidad ya que utilizó en la obra a los artesanos del rey.
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Relieve interior en la Mastaba de Kagemni
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La tumba de este visir y juez supremo de la VI dinastía conserva interesantes relieves con escenas cotidianas como la pesca en el Nilo. Se usaban con frecuencia en tumbas de nobles para asegurar el sustento en el más allá.
Mereruka, como Kagemni fue chaty, el funcionario de más alto rango en el antiguo Egipto. Estaba casado con una de las hijas del rey y en sus tumba (arriba una imagen) hizo escribir que tenía nada menos que 84 títulos.
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| Acceso al complejo funerario de la pirámide Zoser |
El complejo de la pirámide Zoser está rodeado de una auténtica muralla con columnas rectilíneas en relieve, y una pequeña puerta de acceso. Originalmente tenía diez metros de altura.
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| Sala de columnas de acceso a la pirámide Zoser |
Después existía una sala hipóstila, un paseo porticado con cuarenta columnas de gran belleza, pero el techo ha desaparecido. Para proteger las columnas se ha colocado un techado en madera. Son las primera columnas conocidas en el arte egipcio.
A continuación hay una serie de plazas y diversas construcciones con la pirámide de fondo. Era un día de fuerte sol y necesitamos protegernos.
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| Friso de cobras esculpidas en piedra |
Este friso decorativo de uraeus (cobras) esculpido en piedra es muy llamativo y bello. Simbolizaban la autoridad divina y protegían al rey en la antigua creencia egipcia
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| Pirámide de Zoser, la construcción más importante de Saqqara |
Snpuestamente fue la tumba del faraón Zoser, de la tercera dinastía. Lepsius aparece entre los exploradores que la descubrieron, aunque los trabajos de manera sistemática se llevaron a cabo ya en el siglo XX.
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| Plaza donde se celebrababa el Heb Sed o fiesta de los 30 años de reinado. |
Hasta la construcción de esta pirámide, las tumbas de los faraones eran estructuras subterráneas con una cubierta de adobe en forma de poliedro o base de pirámide, lo que se conoce como mastaba. Por ello esta construcción cambió la fisonomía de Saqqara. Y en estas enormes plazas se realizaban festejos importantes, como los treinta años de reinado. Pero no se ha conservado ningún manuscrito que explique claramente el motivo exacto de estas fiestas.
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| La pirámide de Zoser son seis enormes mastabas decrecientes |
A Imhotep se le considera autor de esta primera pirámide, que tiene 121 por 109 metros en su base y 60 metros de altura.
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| En la pirámide Zoser se utilizó piedra tallada por primera vez |
Lá pirámide transformó los ritos funerarios en el antiguo Egipto y fue también la primera vez que se utilizó piedra tallada en estas tumbas. Se le llamaba muro blanco por la piedra que la recubría, que bajo el sol brillaba todo el día en el horizonte al oeste de Memphis.
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| Esperando a los turistas, que ese día éramos pocos y sin ganas de cabalgar |
Tras un paseo por el perímetro de la pirámide y los patios y construcciones que la circundan, pusimos punto final a este último día de monumentos funerarios en Egipto. Había poca gente y por ello el camello para los turistas ejercía más bien como decoración colorista en un paisaje casi monóccromo.
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| El camello, en la distancia, semejaba un elemento decorativo |
Salimos satisfechos de este auténtico tour por la zona primigenia del arte funerario de este país, allá por 4.500 años antes de la época actual.
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Relieves en la tumba de Imhotep
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Antes de cerrar esta entrada, un relieve en la tumba del autor de la pirámide llamada a transformar el arte funerario del antiguo Egipto, arquitecto y otras muchas cosas: Imhotep.
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| Comida en el restaurante Saqqara |
Después, Walla nos llevó a comer a un restaurante a la entrada de Saqqara, que no estuvo nada mal, de las mejores. Era un recinto al aire libre pero cubierto por un gigantesco toldo en paredes y techo, como si fuera una jaima enorme con suelo de alfombras y ventiladores arriba. Había mucha arboleda alrededor y se estaba muy bien. El nombre no se lo curraron, se llamaba Saqqara, y el menú como otras veces, muchos entrantes de verduras, humus, pasta de queso y encurtidos, y luego carne a la brasa de pollo, cordero o ternera, con guarnición y un pan rico. La bebida corría siempre de nuestra cuenta, agua o refrescos habitualmente. Por algo sería que Walla nos advirtió que preguntáramos el precio de las bebidas previamente, que sin duda para los turistas tienen recargo: tres euros un zumo y uno el agua.
A estas alturas teníamos ya una pequeña empanada de templos, por lo que nos alegraba la perspectiva de viajar al día siguiente al desierto.
Al volver al hotel nos despedimos de Walla, que fue un punto fundamental en nuestro paso por El Cairo y alrededores. No olvidaremos su contribución a hacernos muy interesantes los cinco días que pasamos con ella. Una guía muy profesional y un encanto de personam a la que tomamos mucho cariño y le deseamos lo mejor, aparte de guiar pesados turistas por la capital egipcia y sus maravillas que tan bien nos transmitió.
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