Durante la noche el barco navegó hasta Edfu e hicimos en el día dos excursiones a otros tantos templos, ambos magníficos: Horus, que casi todo el mundo conoce como templo de Edfu, y por la tarde le tocó el turno al de Kom Ombo una vez que nuestro crucero llegó a esta localidad. Comodísimo que la embarcación hiciera la ruta, nos trasladaba casi sin enterarnos. Edfu (130.000 habitantes) se encuentra justo a mitad camino de Luxor y Asuán, 110 kilómetros a cada una de ellas. Es una zona rica en cultivos, principalmente caña de azucar.
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Templo de Horus en Edfu
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| Templo de Kom Ombo, que visitamos ya de noche |
A la mañana siguiente el Rennaissance alcanzó finalmente Asuán y a primera hora vimos el templo de Philae. Fue trasladado hace varias décadas desde su emplazamiento original, debido a la crecida de las aguas que provocó la segunda presa de Asuán y la conformación del gigantesco lago Nasser. Nunca se debe decir, pero da la impresión de que ha ganado; ahora está en otra isla, un lugar de gran belleza. Pero, claro, no es lo que buscaban sus constructores, tantos siglos atrás, cuando era inimaginable que allí se conformara esa gigantesca masa de agua.
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| Templo de Philae, en Asuán |
Esa jornada de Edfu y Kom Ombo fue la última con el guía Hassan, en la que finalmente se resolvió el embrollo de la visita al pueblo nubio del día siguiente en Asuán, que habíamos cancelado. Por la noche tuvimos, más bien tuvo, una charla con nosotros y nos devolvió el dinero que le habíamos dado. Fue su despedida, aunque no lo dijo. A la mañana siguiente apareció otro guía para visitar Philae pues Hassán no se encontraba bien. De todo esto va la siguiente entrada.
EL TEMPLO DEL DIOS HORUS
El Rennaissance atracó en el puerto de Edfú utilizando como muelle otra embarcación, y esa a otra, y así hasta cinco, y otro grupo a un lado y otro al contrario, con lo que estábamos rodeados de numerosas motonaves y también algunas dahabiyas, un panorama al que nos íbamos acostumbrando. Afuera nos esperaba Hassan y docenas y docenas de calesas con caballos de aspecto triste y también montones de tuk tuk, este sencillo y barato medio de transporte propio de climas cálidos que hemos probado en diversos lugares. Eran necesarios para trasladar a miles de turistas a los templos.
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| Barcos de turistas atracados en el puerto de Edfu |
Le dejamos claro a Hassan que bajo ningún concepto iríamos al templo en una calesa. No queríamos contribuir a un sistema de transporte con animales que no parecían bien tratados. Así que la alternativa fueron sendos tuk tuk y el conductor de uno ellos casi nos hizo dudar de la elección.
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| Yendo en tuk tuk hasta el templo de Edfu |
Este jovencísimo rapaz (¿14 años?), de nombre Abdullah y cuyo único objetivo era hacer una demostración de conducción arriesgada sin cesar de repetirnos su nombre unido al de pilotos de coche míticos. En otras palabras, trabajándose la inevitable propina. No había forma de decirle que fuera más tranquilo, así que soportamos con paciencia su show mientras recorríamos una zona de Edfu que nos pareció bastante destartalada.
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| El camino hasta el templo, una sucesión de calesas y tuk tuk |
Esto de las propinas resultó gracioso. Ahmed, el responsable de nuestro viaje, recalcó que estaban todas incluidas a excepción de las de los guías. Pero todo aquel con el que nos juntábamos ni mucho menos estaba de acuerdo, la esperaba y presionaba para obtenerla. Y resultaba más fácil darle algo y zafarse, sobre todo teniendo en cuenta lo barato de la vida en Egipto (para nosotros).
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| Imagen de Horus en su templo |
En un rato corto llegamos
al templo de Horus, el hijo de Isis y Osiris, dios del cielo, la caza y la guerra, uno de los más venerados y que se representa como un halcón o un hombre con cabeza de halcón. Los antiguos egipcios consideraban que cada faraón era la encarnación terrenal de Horus en vida.
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| Pilono de acceso al templo de Horus en Edfu |
El templo de Horus es el segundo más grande de Egipto después del de Karnak y uno de los mejor conservados. Tiene 137 metros de largo por 47 de ancho, y a diferencia de la mayoría fue construido en paralelo al Nilo, no perpendicular. Se edificó durante el período helenístico o ptolemaico, entre los años 237 y 57 a.C., al igual que, por ejemplo, los de Dendera o Kom Ombo. Uno de sus grandes impulsores fue Ptolomeo XII, padre de Cleopatra, en el siglo I a.C.
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| Gigantesca entrada al recinto |
Recorriendo el templo en el año 2026 se hace imposible imaginar que durante siglos estuvo enterrado hasta una altura de doce metros por arena del desierto y toneladas de lodos depositados por el Nilo. Debido a esta circunstancia está casi intacto.
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| Escenas talladas en la fachada de acceso al templo |
En las paredes del pilono están tallados el dios Horus y la reina Hathor.
El gran hipóstilo es una sala con doce enormes columnas que sujetan el techo, todas con relieves esculpidos y en buen estado.
Hay otra sala hipóstila, más pequeña pero con dieciséis columnas, que recorrimos acompañados de muchos turistas como nosotros. Era una día muy concurrido.
Realmente, es admirable el estado de conservación, que obviamente se explica por los siglos en los que el hombre no pudo acceder al recinto. Se considera este templo como la primera farmacia del mundo ya que en una de sus salas hay dibujados remedios para enfermedades, más bien preparación de tratamientos con hierbas. Y en otros se retrata la fabricación de pan.
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| Lo más importante, la réplica de la barca sagrada en la cámara más profunda |
La imagen superior es la parte más sagrada del templo, la cámara tallada en granito donde se conservaba la estatua del dios. Aquí se encuentra la barca sagrada en la que la imagen divina se sacaba en procesión fluvial hasta Dendera para su reencuentro con la diosa Hathor. En realidad no es la original, que al estar construída por materiales orgánicos perecederos sucumbió al paso del tiempo, así que lo que se exhibe es una réplica.
Durante nuestro paseo, unas aves contemplaban la fauna humana desde las alturas, y suponemos que sus deposciones no le harán ningún bien a la piedra
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| Imagen en relieve de una ofrenda de panes, perfectamente conservada. |
Pasamos un buen rato recorriendo el amplio recinto, confirmando el buen estado de las tallas de piedra en las paredes.
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| Muros gigantescos tallados en sus totalidad |
Admiramos, una vez más, el esfuerzo realizado durante décadas para la decoración de un recinto de semejantes dimensiones. No queda otra que agradecer el trabajo que aquí realizó el francés
Auguste Mariette, su descubridor allá por 1860 y la persona que se encargó de dirigir la recuperación. Y para ello tuvo que lidiar con la eliminación las casas que se habían construido encima. Después de siglos cubierto de arena y lodo, se ignoraba lo que había debajo.
Cuando terminamos, salimos a fin de recuperar a Hassan y regresar al barco para el almuerzo.
EL TEMPLO DE KOM OMBO Y LAS MOMIAS DE COCODRILOS
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| Recorriendo ya de noche el bello templo de Kom Ombo |
Llegamos a
Kom Ombo al anochecer, pasadas las seis de la tarde, y aunque lo visitamos nada más desembarcar, la noche había caído. Pero no fue un problema, sino todo lo contrario. Está muy bien iluminado y pese a estar bastante en ruinas, el conjunto es de gran belleza.
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| Hassan mostrando instrumental quirúgico tallado en piedra |
Este templo es conocido, aparte de por su valores generales, por la curiosidad de que en sus paredes están esculpidas en relieve instrumentos quirúrgicos. Al parecer se debe a que admitía enfermos y por tanto allí eran tratados, una especie de hospital.
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| Detalle de los utensilios médicos |
Cirujanos que lo han visitado se admiran del material que allí aparece, considerando que tiene un gran nivel para el momento para la época. Allí aparecen y se identifican perfectamente fórceps para huesos, sierra para amputaciones, sondas, catéteres, pipeta aspiradora de líquidos, tijeras, vendas, escalpelos...
El templo en realidad es doble, dedicado a dos dioses (Horus y Sobek, este último una divinidad local con cabeza de cocodrilo), y tiene dos puertas que dan acceso a dos zonas idénticas, aunque con alguna sala común. Una para cada dios.
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| Pozo del nilómetro |
Y en el exterior del templo existen dos nilómetros, instalaciones destinadas a chequear el nivel del Nilo y establecer el alcance de la inundación de cada año. Tema absolutamente vital y del que dependían las cosechas. Eran una serie de pozos escalonados conectados al cauce, con los que registraban su evolución. Si el río iba bajo, muchos terrenos no podían cultivarse y la hambruna estaba garantizada. La variabilidad de su caudal se debía a las lluvias torrenciales de las tierras altas de Etiopía, donde se abastecen sus afluentes. Hoy día, con la presa de Asuán el caudal esta controlado y se mantiene inalterable a lo largo del año.
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| Sorprendentes momias de cocodrilos |
En una instalación anexa al templo se muestran momificados una cuarentena de cocodrilos de entre dos y cinco metros. Se complementa la muestra con sarcófagos de cocodrilos, joyas que habían insertado en cocodrilos ya momificados, estatuas de estos animales en madera y granito, réplicas de agujeros de cocodrilos en rocas y el proceso de momificación.
Los animales se exhiben en urnas de cristal sobre un lecho de arena. Sorprendente. O quizás no tanto si tenemos en cuenta que para los antiguos egipcios era un animal sagrado que simbolizaba el poder, la protección y la fertilidad. Temían su ferocidad pero se le veneraba como protector de los faraones y los cultivos.
Terminada la visita al museo, recogimos a Hassan en la cafetería del recinto. Nos sentamos con él y ofreció una explicación de las incidencias de estos días, de por qué no viajó con nosotros en el barco (dijo que no se lo pagaban), y cosas de este estilo. Después regresamos al barco y nos despedimos, para siempre aunque en ese momento no lo sabíamos.
TEMPLO DE PHILAEEn Asuán, donde se encuentra el
templo de Philae, nos falló un poco la organización, o quizás no es posible hacer todo lo que se quiere cuando el tiempo es limitado, que en un viaje siempre lo es. En resumen: en Asuán urbe no hicimos nada. Llegamos sobre las ocho de la mañana, desayunamos y preparamos la maleta, salimos con ellas a encontrarnos con nuestro guía, fuimos al templo de Philae y una vez visto, directos para Abu Simbel, que hay una tiradita.
Nuestra pena es que no pudimos siquiera dar una vuelta por Asuán, la mayor ciudad del sur de Egipto con más de 400.000 habitantes, y megafamosa por la presa que embalsa el Nilo y garantiza su control. A cambio, llegamos pronto a Abu Simbel, pudimos ver el templo a media tarde con muy poca gente, un gustazo, y pasadas las 6:30 p.m., el espectáculo de luz y sonido. La previsión inicial del viaje era endiablada: día en Asuán, levantarnos al día siguiente a las tres de la madrugada, viaje nocturno a Abu Simbel y tras la visita muy temprana al templo, regreso para coger el avión a mediodía y retornar a El Cairo.
En otras palabras, evitamos la tremenda paliza, vimos mejor Abu Simbel, pudimos contemplar el espectáculo de luz y sonido, regresamos con calma... y no vimos nada de Asuán.
Si hubiéramos aceptado la visita al pueblo nubio y la isla Elefantina en Asuán, como insistió Hassan, hubiéramos salido ya de tarde, imposible ver el espectáculo de luz y sonido, visita al templo al día siguiente a las seis de la mañana, y regreso acelerado. En otras palabras, unas por otras, pero mucho mejor lo que hicimos.
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| Barcos llevando turistas a ver el templo de Philae |
Junto al Rennaissance, del que nos despedimos, estaba Mohamed, un guía inesperado que sustituía a un Hassan
repentinamente enfermo. Fue una sorpresa, pero con su espantada reinterpretamos la conversación con él de la noche anterior. Nos dio pena pues se quedó sin la propina. Pero, claro, dio por seguro que no la habría y decidió adelantar su regreso a Luxor. Fallo de cálculo del impulsivo Hassan.
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| Docenas de barcos esperando a los turistas |
Resultó curioso comprobar la cantidad de pequeños barcos de uso turístico en Asuán, que aquí sustituyen a las calesas o tuk tuk de Edfu.
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| Mohamed, en el centro, nos pareció un guía eficiente y agradable |
Nuestro improvisado guía nos instaló en una de las barcas para ir al templo, situado a poca distancia. Y nos informó de lo que íbamos a ver.
El templo de Philae debe su nombre a que fue construido en la isla de Filé, que quedó sumergida al construir la presa de Asuán en los años sesenta del siglo pasado.
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En esta foto se aprecia al fondo el gran muro de la presa de Asuán
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No fue el único, más de una veintena se vieron en la misma situación. Egipto pidió ayuda y bajo la tutela de la Unesco se procedió a su traslado a nuevos emplazamientos. Ya hemos contado que España participó en este operativo y a cambio recibió como regalo el templo de Debod, desde entonces instalado en Madrid. El único templo no trasladado fue el de Qasr Ibrim, que no quedó cubierto pero sí rodeado de agua en lo que ahora es una isla. Habíamos oído que se debía a la baja calidad de la roca, que no permitía moverlo, pero parece ser que no fue así. Junto a España, recibieron templos Nueva York, Italia y Países Bajos.
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| Dos enormes pilonos señalan la entrada del templo |
Empezamos la visita conscientes de que lo que estábamos viendo no fue construido en dicho lugar. Como los demás que visitamos, está declarado Patrimonio de la Humanidad desde 1979, en este caso en el marco de un conjunto de templos de Nubia que incluye también Abu Simbel.
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| Acceso al templo principal de Philae; a la izquierda, nuestro guía |
El templo de Philae es más bien un conjunto, en el que la instalación principal está dedicado a la diosa Isis, y los demás a deidades como Mandulis, divinidad nubia; Imhotep o Hathor. Todos se ubican actualmente en la isla de Agilkia. Las cercanas canteras de Asuán proveyeron material de sobra para su construcción.
Mohamed siguió el sistema Hassan, nos explicó lo que íbamos a ver y luego lo recorrimos solos, disfrutando
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| Imagen de Isis, diosa del amor, la magia y la belleza |
Dedicado a Isis, aparece en diferentes lugares del recinto, y por supuesto en su acceso. Está documentado que la decoración del templo se realizó siguiendo un patrón estricto marcado por los teólogos.
El templo contaba en su momento, entre otros servicios, con una importante biblioteca.
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| Interior del templo, último lugar del culto a Isis |
El templo de Philae fue el refugio del culto a Isis y el último lugar donde se practicó la antigua religión egipcia hasta el siglo VI de nuestra era.
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| Columna y capitel perfectamente conservados |
Esta enorme columna es una muestra del estado de conservación, bueno, del templo, pues además del paso del tiempo ha tenido que soportar un traslado de ubicación.
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| Quiosco de Trajano, construido por el emperador romano en el siglo II d.C. |
Esta relativamente pequeña construcción fue obra del emperador trajano (98-117 d.C., natural de Hispania, el primero no romano) y se piensa que su finalidad era albergar la barca de Isis en la orilla oriental de la isla de File. De 15 metros de largo, 20 de ancho y casi 16 de alto, posee columnas en todos su laterales (cuatro en los pequeños y cinco en los dos restantes).
Pasamos un rato disfrutón en Philae, donde de nuevo había muchos turistas. Estar rodeado de agua y tener que acceder en barco le da un plus de atractivo a este rincón trasplantado de la historia. Como curiosidad, mantuvo el culto a Isis hasta el siglo VI, después se reconvirtió en iglesia cristiana dedicada a San Esteban. Así hasta el siglo XII cuando se impuso el islamismo.
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| Philae también se preocupaba por las crecidas del río |
El traslado del recinto desde File fue completo, incluido el nilómetro que medía la crecida anual del Nilo para comprobar el nivel que alcanzaría. Un tema de la mayor relevancia. Anotar que el traslado de Philae se realizó entre los años 1964 y 1971.
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| Asuán es zona de población nubia |
Asuán es zona nubía, donde siglos atrás esta etnia, de raza negra, era mayoritaria. Se ven personas de este color y casas con los colores tradicionales, y se estima que actualmente la población nubia alcanza el millón de personas. Según nos explicaron, están muy resentidos con el gobierno ya que sus ciudades quedaron en su inmensa mayoría cubiertas por el lago Nasser. Y no lo han olvidado. Supuestamente la relación con los árabes es buena, pero no hay matrimonios mixtos.
Y tras la visita, regresamos a nuestra furgo para iniciar el viaje a Abu Simbel.
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| Manada de gatos en el interior del templo, se veían muchos por todo Egipto |
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