Intentar conocer Alejandría en una jornada, incluyendo el viaje de ida y vuelta desde El Cairo, es casi un imposible. Por tanto, nosotros no se puede decir que conozcamos la segunda ciudad egipcia en la actualidad (y la primera en relevancia en la antiguedad), con sus 5,5 millones de habitantes y su densa e interesante historia. Por tanto, simplemente pasamos allí una jornada, visitamos algunos de sus lugares destacados y su paseo marítimo y comimos en un restaurante, poco más. Pero no había tiempo para otra cosa y eso que nos llevamos.
| Con Walla en las catacumbas de Kom el-Shuqafa, de los siglos I y II d.C. |
Recorrimos las catacumbas de Alejandría, una necrópolis subterránea en el barrio de Karmouz, con una serie de tumbas alejandrinas, esculturas, pero también presencia de restos arqueológicos del culto funerario faraónico con toques helenísticos e imperiales romanos.
| Fortaleza defensiva del sultán Qaitbay, de finales del siglo XV |
También conocimos y paseamos la ciudadela de Qaitbay, una espectacular fortaleza y recinto amurallado que se cree edificado sobre las ruinas del antiguo Faro de Alejandría, una de las siete maravillas del mundo antiguo. Había mucha gente, casi lo normal, vamos.
| Interior de la sala de lectura y consulta de la biblioteca de Alejandría (2002) |
Finalmente resultó muy satisfactorio e interesante el recorrido, obviamente somero, por la biblioteca de Alejandría, un contenedor cultural enorme que busca devolver a la ciudad el reconocimiento que tantos siglos atrás le dio la desaparecida biblioteca ptolemaica del siglo III a.C.
LAS CATACUMBAS DE KOM EL-SHUQAFA
El viaje desde El Cairo nos llevó algo más de dos horas y en todo momento por autopistas de muchos carriles y llenitas de coches, por las que se pagaba un modesto peaje. El caso es que desde la autopista pudimos comprobar que en sus márgenes se estaban llevando a cabo numerosos desarrollos en forma de urbanizaciones de alto nivel con nombres tan sugerentes como el paraíso, el edén, palm hills....el tema es que el corredor entre El Cairo y Alejandría, 220 kms en total, se va a transformar totalmente con nuevos proyectos de todo tipo, parques tecnológicos incluídos, como la nueva Autopista del Desierto, que cuentan con la principal colaboración de Francia a nivel internacional. O sea, que lo que ahora se ve, un montón de obras en marcha, es solo el principio de lo que va a ser una importante transformación a la que también contribuye el hecho de que Alejandría sea el primer puerto de Egipto.
Un contraste con el viaje del día anterior entre Abu Simbel y Asuán, prácticamente sin compañía en la carretera. No hay que olvidar que estamos en el delta del Nilo, donde reside la mitad de la población egipcia y una de las zonas más densamente pobladas del planeta.
De nuevo Momo al volante nos llevó a las catacumbas, a la mismísima puerta, y él se escabulló con el coche. Una comodidad tener guía y chófer, el tiempo cunde mucho más.
Había mucha gente, autobuses y turistas de medio mundo en una visita casi obligada en esta ciudad.
Aparte de ver los restos históricos también atendimos a los barrios que los rodean, hasta que el coche se internó por callejas menos homologables.
| Croquis de las catacumbas |
Un cartel a la entrada muestra un plano de este amplio recinto, y como es subterráneo poco se aprecia en superficie. Si el lector se fija en la parte superior izquierda de la foto, fue realizado por la USAID, la agencia estadounidense para el desarrollo internacional y la cooperación creada en 1961... y que Trump se cargó de un plumazo en julio del 2025 tras iniciar su segundo mandato. Muchos países en vías de desarrollo lo estarán sintiendo en estos momentos.
| Pozo para bajar los cuerpos, suministros y la necesaria ventilación |
Este importante yacimiento arqueológico data de los dos primeros siglos de nuestra era y su función era inequívocamente funeraria, para enterramientos. No se sabe cuando, pero desaparecieron hasta el año 1901. Al parecer, ese año un burro cayó en un pozo y sacó a la luz su existencia. Desde entonces han sido recuperadas, ahora están bien mantenidas y son un reclamo turístico de primer orden. Su diseño es similar a las catacumbas de Roma y son las únicas existentes en Egipto.
Inicialmente fue un mausoleo familiar antes de convertirse en cementerio comunitario. Se accede descendiendo por una escalera circular, y el recinto consta de tres alturas con numerosos pasajes, cámaras, antecámaras y vestíbulos. Alcanzan unos treinta metros bajo tierra, aunque el nivel inferior está sumergido en agua.
Los enterramientos se hicieron de diversas formas. Salas con sarcófagos de piedra en su interior, al estilo de las tumbas faraónicas, y también nichos en las paredes, que luego se sellaban.
| Nichos en las catacumbas excavados directamente en la piedra |
En las catacumbas existe una sala (que no localizamos) donde enterraban a los caballos del emperador Caracalla, en los primeros años del siglo III de nuestra era. Pero aparte de esta curiosidad, en la mayoría de los casos son nichos, como los de la imagen, excavados en piedra.
| Símbolo del Buen Espíritu |
Quizás lo más destacable de estas catacumbas es la fusión cultural característica de Alejandría durante el período romano. Y una prueba es el relieve de la imagen, que representa al Agathos Daimon (Buen Espíritu), una deidad protectora de la mitología griega y egipcia.
| Esculturas egipcias pero en ocasiones con peinados romanos |
La combinación de estilos artísticos egipcios, griegos y romanos se repite por toda la necrópolis. Y su buen estado de conservación permite apreciar los detalles tallados en la piedra original. A veces crees encontrarte en un tumba o en un templo egipcio, pero los detalles griegos o romanos confirman la mezcla cultural excepcional de esta histórica ciudad.
| Perros a su aire y sin dueño junto a las catacumbas |
Una vez fuera, confirmamos, con la presencia de numerosos perros sueltos, la permisividad con la existencia de animales por las calles. No debemos llamarles vagabundos pues no existen, o son muy pocos, los que conviven con familias. De hecho, en quince días rulando por el país no vimos a una sola persona paseando un perro con correa. Es sabido que los canes son considerados animales impuros por diversas interpretaciones del islam. Los usan para trabajos, como pastores o para vigilancia, pero para nada como mascotas.
La fortaleza de Qaitbey es una fortificación construida a la entrada del puerto de Alejandría y desde cuyos muros podía controlarse el acceso por mar. Fue erigido en 1477 por el sultán mameluco Al-Ashraf Qaitbey y las obras duraron dos años.
Desde entonces esta ciudadela ha vivido momentos de esplendor combinados con otros de decadencia. Hasta la etapa actual, convertida en un referente histórico y acoge el Museo de Historia Naval.
| Maqueta del fuerte central y las murallas que lo circundan |
La relevancia de esta instalación defensiva tiene mucho que ver con su emplazamiento, justo en el lugar donde estuvo durante siglos una de las maravillas del mundo antiguo, el Faro de Alejandría. Cuando se edificó la fortaleza hacia casi dos siglos que el faro había desaparecido.
Lo que se sabe del faro es que fue construido a mediados del siglo III a. C. durante la etapa ptolemaica, como punto de referencia del puerto. Alcanzaba los cien metros de altura, un tamaño que durante siglos lo convirtió en una de las estructuras más altas del mundo. Por su diseño y belleza fue incluido por Antípatro de Sidón en la lista de las siete maravillas de la antiguedad. Se sabe que varios terremotos los dañaron entre los siglos X y XIV, y finalmente algunas de sus piedras fueron utilizadas para construir la fortaleza.
| Patio ajardinado de la fortaleza |
Actualmente el fuerte es un lugar muy cuidado y repleto de turistas a diario. Su constructor, el sultán Quaitbay, llegó a Egipto con 20 años y fue comprado por un sultán, que le dio la libertad y al que terminó sucediendo. Fue un gobernador inusual, aficionado a viajar, al arte y a la arquitectura, y que buscó la paz con los otomanos.
| Perfecto estado interior de una fortaleza vacía |
Tras la conquista de Egipto por los turcos el fuerte siguió siendo una infraestructura militar relevante. Pero la expedición francesa de 1798 la ocupó sin demasiado problemas, ya que por entonces solo disponía de una débil guarnición.
| Ventanas troneras para vigilar el acceso al puerto |
A principios del siglo XIX fue renovada y dotada de armamento moderno, principalmente cañones, recuperando su importancia.
Pero a finales de ese siglo, en 1882, fue bombadeada y dañada por los ingleses, desapareciendo la mayoría de la fachada oeste. Ahora es imposible imaginar semejante deterioro ya que está en perfecto estado.
| Desde la parte superior se controla visualmente el acceso a Alejandría |
Tras dos décadas de abandono fue nuevamente restaurada y el rey Faruk I pretendía convertirla en una residencia real. Sin embargo, tras la revolución de 1952 fue reconvertida en museo marítimo, y en 1984 fue nuevamente mejorada.
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| Los muros lucen en perfecto estado |
Recorrimos su interior, de planta cuadrada y como se aprecia en la foto con torres circulares de refuerzo en las esquinas. Es evidente su interés arquitectónico e histórico, pese a que el edificio carece de mobiliario o elementos decorativos.
LA BIBLIOTECA MODERNA DE ALEJANDRÍA
Su fachada circular se ha construido utilizando granito de Asuán, grabada con caracteres de diversos alfabetos de todo el mundo. Es un guiño con seguridad al carácter de faro de la cultura que tuvo la primitiva biblioteca de la ciudad, uno de los centros de saber más importantes de la antiguedad. Creada en el siglo III a.C., se estima que llegó a tener del orden de medio millón de volúmenes y relevó a Atenas como principal difusor de la cultura griega. Está considerada la primera de carácter público de la historia.
Pero como estamos en Egipto, una monumental escultura faraónica adorna el exterior. Pero no se trata de una obra histórica sino de una escultura moderna que rinde homenaje al pasado egipcio y al papel de los ptolomeos en la creación de la histórica biblioteca.
Los datos de esta moderna biblioteca son apabullantes: está diseñada para acoger ocho millones de volúmenes y no es solo un lugar de lectura sino un centro de investigación que incluye cuatro museos, un planetario, bibliotecas especializadas (una de ellas para personas con discapacidad visual) y exposiciones diversas.
Acompañados de Walla recorrimos el recinto durante un par de horas, y fue un rato de lo más agradable.
Entre las muchas obras de arte que vimos destacaban algunas textiles, como esta representación de la puerta de la Kaaba (La Meca), el lugar más sagrado del islam.
Nos llamó la atención este banco en forma de libro, casualmente de Shakeaspeare, junto a la gran sala de lectura.
| Imagen del descubrimiento de la tumba de Tutankamon |
En la gigantesca biblioteca hay zonas dedicadas al arte moderno y también referencias a momentos históricos, como esta imagen de los tesoros de Tutankamon tras la localización de la tumba más famosa de un faraón.
| Obra en bronce y piedra de Adam Henein |
Vimos numerosas salas, exposiciones diversas, entre ellas de este artista egipcio que combina en sus obras simplicidad moderna con influencias del arte antiguo egipcio.
| Biblioteca y despacho del erudito Taha Hussein . |
Hay hueco también para exhibir historia más reciente, como la amplia muestra dedicada al presidente Anwar el Sadat, asesinado en 1981 tras firmar la paz con Israel. O el legado del profesor Taha Hussein, con los muebles, libros y objetos de decoración de su amplia biblioteca,
| Este cuadro recrea El Cairo como la "ciudad de los mil minaretes" |
Y trabajos de artistas de diferentes momentos de la historia del país.
| Exterior de la biblioteca y al fondo el planetario |
Y en el acceso, claro, un guiño al fundador de la ciudad, uno de los gobernantes más famosos de la historia mundial pese a su muerte temprana a los 33 años: Alejandro Magno... fundador de Alejandría.
| La Corniche, el kilómetrico paseo marítimo de la ciudad |
Salimos encantados de la biblioteca, cuyo conocimiento y disfrute más a fondo precisaría de mucho más tiempo.
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| Tejado de la biblioteca detrás de los viajeros |
Por añadir algunos datos a la visita a esta histórica ciudad, señalar que estuvimos junto a la columna de Pompeyo.
Con cerca de 27 metros de altura y 285 toneladas de peso, fue construida con granito rojo de Asuán, por cierto muy parecido al nuestro de O Porriño. Como curiosidad, pese al nombre no tiene nada que ver con Pompeyo. Al contrario, se erigió para celebrar la victoria del emperador romano Diocleciano sobre el usurpador Lucio Domicio Domiciano. El error en la denominación parte de los cruzados, que creían que allí estaba enterrada la cabeza de Pompeyo.
| Café Sabren, en la zona portuaria |
Acabadas las visitas, Walla nos llevó a comer al restaurante de la imagen, ubicado en la zona portuaria y frente al mar. Fue su segunda opción, porque en el primero no encontró sitio. Digamos que fue un poco mediocre pese a que su oferta principal es pescado, algo que siempre atrae a la gente de Vigo. Durante la comida estuvimos intrigados: en la calle había una señal de dirección prohibida, pero los coches pasaban sin problema uno tras otro. Llegamos a pensar que el significado de la señal era otro, por aquello de estar en otro país y otra cultura, pero Walla nos sacó del error. Era, efectivamente, una indicación de que por allí no podían pasar coches... cosas de Egipto.
Y a primera hora de la tarde desde las inmediaciones del puerto de Alejandría iniciamos el regreso a El Cairo. Aunque el viaje estaba en su recta final, al día siguiente teníamos la última sesión de templos e historia faraónica, que por supuesto relataremos.









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