Desde El Cairo volamos a Luxor, un trayecto pelín accidentado. En esta ciudad pasamos dos jornadas antes de instalarnos en el barco para el crucero fluvial por el Nilo. Luxor, construida sobre las ruinas de la antigua Tebas faraónica, no es precisamente una ciudad pequeña con alrededor de millón y medio de habitantes.
| Centro del Luxor moderno en la orilla oriental del Nilo |
La ciudad nueva se encuentra en la parte oriental, y también los impresionantes templos de Karnak y Luxor, este último en pleno centro de la urbe. En el lado occidental está la necrópolis de la antigua Tebas faraónica y también el famoso Valle de los Reyes, los Colosos de Memnón y el templo de la reina Hatshepsut. Todo esto recorrimos y algo más pues desde aquí hicimos una excursión a los templos de Abydos y Dendera, igualmente imprescindibles. En esta entrada hablaremos de la ciudad y de los templos de Karnak y Luxor; en la siguiente (número 4), de Abydos y Dendera, y en la posterior (número 5), del Valle de los Reyes, donde se localizó la tumba de Tutankamon; del templo de Hatshepsut, y de los Colosos.
Veamos unas imágenes para abrir boca sobre estos mastodónticos templos y entramos en materia por separado:
Gran Sala Hipóstila del templo de Karnak
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| Templo de Luxor, iluminado al caer la noche |
CIUDAD DE LUXOR
4:00 de la mañana del 30 de enero, cuatro días después de nuestra llegada. A esa intempestiva hora llega Momo a recogernos al hotel para llevarnos al aeropuerto, donde a las 6 sale el vuelo interno con destino Luxor. Los horarios los escogió Ahmed, no son cosa nuestra, que tuvimos que levantarnos a las 3:00 para preparar la salida. Pese al escaso tráfico de la madrugada, es casi una hora hasta la terminal número número 3, donde nos deposita nuestro conductor. Él se marcha y nosotros iniciamos los procelosos trámites de acceso. Hasta aquí todo bien, creíamos.
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| Cordial despedida de Momo el día que regresamos a España |
Rápidamente nos recompusimos e iniciamos la salida, que no era sencilla. Mientras la gente entraba por pasillos estrechos nosotros íbamos en dirección contraria, sorteamos el escáner pese a las protestas de los vigilantes, pero al final lo entendieron, y en la puerta un agente llama un taxi. En unos pocos minutos y a toda velocidad nos llevó a la terminal correcta, y el sufrido taxista aprovecha para cobrarnos una cantidad exagerada, (900 libras, unos 17 €), pero no teníamos tiempo de protestar. Entramos a la mayor velocidad que pudimos, nuevos cacheos y escáneres, y al llegar a la ventanilla correspondiente encontramos el letrero de cerrada. Eran ya cerca de las seis de la mañana y habíamos perdido el vuelo.
Así que llamamos a Ahmed y le contamos lo que había pasado. Lo sentimos por la bronca que imaginamos le iba a caer a Momo. Ahmed lo resolvió enseguida consiguiendo billetes para un vuelo una hora después. Aguardamos y un poco al límite llegaron los billetes... pero solo tres. Decidimos no sacar la tarjeta de embarque hasta tener los cuatro, por si acaso. Fueron unos minutos suplementarios de incertidumbre y al final llegó.
Otro detalle curioso había sucedido al salir del hotel. Momo nos dio un sobre de Ahmed gestión de la que no nos había advertido. Creíamos que eran nuestras tarjetas de embarque, pero al abrirlo había billetes verdes por importe de más de mil dólares. Sorpresa total. Los pusimos a buen recaudo y aguardamos acontecimientos.
El resto ya es poco noticioso. El representate nos esperaba con un coche y en un momento dado nos pidió el sobre con el dinero que, lógicamente, le entregamos abierto. Hicimos el trayecto hasta el hotel Lotus, bastante menos atractivo que el de El Cairo y con un desayuno al día siguiente que no admitía comparación. Pero no estaba mal, ubicado junto al Nilo, cerca del centro, y sólo fue una noche.
| Habitación del hotel Lotus Luxor |
| Vista del Nilo y de la otra parte de la ciudad desde el hotel |
Era temprano y tuvimos que dejar las maletas en el hotel para instalarnos después y salimos a recorrer Luxor sin plan alguno. El único, regresar al hotel a las dos para que Hassan, el guía en esta zona y con el que compartiríamos los próximos días, hasta Asuán, nos llevara a visitar los templos. Acabada su etapa concluimos que como guía no era malo, pero nos pareció un tanto chanchullero de más, por lo que la cosa terminó un tanto regular, más por su parte que por la nuestra. De hecho, el último día no compareció tras el conflicto por la visita al pueblo nubio, que nos metió con calzador a un precio exagerado, de lo que ya hablaremos. Dio por seguro que no le daríamos propina, un grave error por su parte. Éramos conscientes de que las gratificaciones son parte importante del sueldo de los guías, pero no vino y la perdió. A Walla al despedirnos le dimos 60€ (una día más que Hassan) y puso una sonrisa que lo decía todo, "es mucho...". Nos había caído muy bien y disfrutamos con el momento.
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| Una faluca de vela latina en el Nilo |
| Puestos callejeros para la población local en el interior de Luxor |
Callejeamos por calles digamos no muy limpias y puestos de todo tipo, mientras la ciudad se iba desperezando como en una jornada dominical cualquiera para nosotros. Observamos aquella parte de la ciudad que los turistas no suelen recorrer, y que obviamente tiene poco que ver con la zona del paseo litoral.
| El Luxor de sus habitantes que no suelen ver los visitantes |
| Mercado para turistas en una zona próxima al Nilo, agradable e interesante |
Por casualidad topamos con una larga calle cubierta por una celosía de madera, imaginamos que imprescindible en los meses de calor. Se trataba del mercadillo para turistas, pero muy atractivo, limpio y bastante ordenado, nada que ver con Kan el Jalili de El Cairo. Al tratarse de un viernes, había poca gente y los vendedores se nos lanzaban en tromba, pero sin más. Incluso practicamos la técnica del regateo en algunas compras, y pasamos allí un rato.
| Fachada de la estación de ferrocarril |
| Como turistas integrados, disfrutando de un té con menta en un café para locales |
Teníamos tiempo aún y paramos en un local con terraza exterior (lo del tabaco en Egipto es una asignatura pendiente, fuman mucho y también en interiores salvo alguna excepción). Nos atrevimos con un té por aquello de que previamente hierven el agua, y no nos fue mal.
| En el atractivo paseo fluvial de Luxor |
Y con margen para la cita con Hassan, a las dos de la tarde, regresamos al hotel. Después, con nuestro guía, recorrimos los templos en una tarde bien aprovechada.
TEMPLO DE KARNAK
El templo de Karnak se encuentra en la periferia de la actual ciudad de Luxor y es un lugar muy señalado. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1979, es el conjunto de templos más grandes de Egipto y el lugar más visitado después de las pirámides de Giza. Un video disponible en youtube que contiene una recreación sobre el mismo, puede ser interesante para quien quiera profundizar sobre este templo.
| Acceso principal al templo por la avenida de las Esfinges |
En cualquier caso, como en otros muchos lugares de Egipto, los trabajos de investigación siguen desarrollándose en la actualidad. En varios templos vimos a personal técnico trabajando, a veces procedentes de misiones de otros países. Es una prueba de que Egipto solo no puede lidiar con semejante patrimonio.
| Columnas de la gran sala hipóstila |
| Obelisco de Hatshepsut |
| Escultura del escarabajo del dios Jepri |
| Obelisco macizo de Karnak |
Destacado y macizo obelisco, que no hemos podido identificar.
Finalizamos el recorrido por la avenida de las Esfinges por lasque llegamos. En esa primera salida comprobamos el sistema de Hassan, nuestro guía, que entraba con nosotros y nos daba una charla durante parte del recorrido. Después nos daba tiempo libre y fijaba el encuentro en la cafetería del lugar, que siempre la había. Allí nos esperaba fumando y tomando café, sobre todo lo primero. Siempre igual.
TEMPLO DE LUXOR
| Entrada al templo de Luxor, con el único obelisco que queda |
De Karnak volvimos al centro de la ciudad para conocer el templo de Luxor, quizás todavía más impresionante, del cual una parte es visible desde las calles que lo rodean. Llegamos cuando el sol declinaba y fue un momento magnífico al encenderse la iluminación artificial.

El templo de Luxor fue construido por orden del faraón Amenofis III a su arquitecto Amenhotep. Y las partes más antiguas que se conservan se deben a Amenhotep III (abuelo de Tutankamon) y Ramsés II. Edificaron un conjunto de proporciones imponentes pero armoniosas.
Como hizo en Karnak, este fararón destruyó un templo más antiguo que se encontraba en dicho lugar.
Se considera un templo bien preservado, pese a que muchos de sus muros hayan caído y parte de los materiales hayan sido reutilizados.
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| Con el guía Hassan, en la entrada principal del templo |
| Obelisco hermano del trasladado a París |
| Tutankamon y su esposa Anjesenamón |
Dimos el último paseo conforme la oscuridad se iba apoderando del recinto. Recordamos entonces que Alejandro Magno tras conquistar Egipto fue reconocido como faraón y ordenó restaurar y reformar partes del templo. Estamos hablando del 332 a.C., mil años después de que se iniciara su construcción.
Terminamos en la avenida de las Esfinges, que lleva, como ya hemos señalado, al templo de Karnak, conformando entre ambos un recinto espectacular.
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| Imagen del templo, abarrotado de turistas |









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